¿Cómo debe cuidar sus pies una persona con diabetes?
Higiene y
cuidado de los pies del paciente diabético
Como
consecuencia del mal control de la diabetes, se produce una
disminución en el riego sanguíneo de las piernas (vasculopatía) y
una afectación de los nervios de las piernas y de los pies
(neuropatía), a esto es lo que llamamos pie diabético. Cuando nos
encontramos ante una diabetes descompensada de larga evolución, las
posibilidades de que aparezcan lesiones en los pies aumentan. El
cuidado de los pies es muy importante y más en el paciente
diabético, pues debido a la disminución de la sensibilidad, con o
sin disminución de riego sanguíneo, se puede producir una lesión o
ulceración.
Prevención de lesiones
La
prevención de úlceras o infecciones en el pie diabético, dependerá
del grado de conocimiento que posea el paciente en cuanto a higiene,
hidratación y calzado. No lo olvide, depende de usted.
Normas
para el cuidado de los pies
Se
debe observar diariamente los pies, buscando cualquier pequeña
rozadura, herida o enrojecimiento. Se deben controlar seis lugares en
la planta del pie: la punta del dedo gordo, la base de los dedos
pequeños, la base de los dedos medios, también el talón y la parte
exterior del pie y la planta.
No
fume. El tabaco estrecha las arterias y no favorece un
adecuado aporte de oxígeno a sus pies. Acuda periódicamente a su
médico para asegurar un buen control de su diabetes y otros factores
de riesgo cardiovascular (hipertensión, dislipemia, etc.). Es
aconsejable realizar ejercicio diariamente en forma de paseos por
terreno llano y a buen ritmo durante, al menos, una hora.
Higiene:
Se deben mantener los pies limpios, lavándolos a diario con agua
tibia (recordemos que pueden estar dañados los nervios que conducen
la sensibilidad térmica y no advertir que el agua está lo
suficientemente caliente para producir una quemadura) y
jabón.
Secado: debe ser minucioso, esforzándonos por eliminar
la humedad de la zona interdigital. Para secar los pies es mejor
hacerlo por contacto, evitando en lo posible la fricción y prestando
una atención especial a las zonas interdigitales. En el caso de que
tuviese excesiva sudoración, se recomienda aplicar polvos de talco
después del lavado diario.
Hidratación:
después de la higiene diaria hay que aplicar crema hidratante en
talón, planta y dorso de ambos pies para evitar la sequedad. Para
ello utilice cremas de urea al 15%. Es contraproducente hidratarse
los pies o hacer masajes con alcohol o colonia.
Para el cuidado
de las uñas, se deben de utilizar tijeras de punta roma y lima de
cartón. Todo ello, con buena luz y sirviéndose de la ayuda de una
lupa y espejo, si fuera necesario. Nunca se deben utilizar tijeras de
punta afilada, cortaúñas u otros objetos punzantes. Tampoco limas
metálicas, callicidas ni piedra pómez. Se deben cortar las uñas en
forma recta evitando cortar los lados. En cualquier caso, siempre que
no se puedan realizar estos cuidados con la precisión que requieren,
debe acudirse al podólogo.
No
utilice callicidas, ni manipule sus callos u otras lesiones de sus
pies. Si detecta cualquier alteración, es recomendable que consulte
con su equipo asistencial.
Respecto al vestido de los pies,
nunca deben utilizarse calcetines sintéticos y con costuras gruesas,
ni ligas o fajas que compriman y comprometan la circulación. Lo más
adecuado es utilizar calcetines de fibras naturales (algodón, hilo o
lana) y de tonos claros para la detección precoz de las heridas.
Para calentarse los pies, no utilizar mantas eléctricas ni bolsas de
agua caliente. Tampoco conviene sentarse cerca de estufas o braseros
por el riesgo de quemaduras si la sensibilidad térmica está
alterada.
Respecto
al calzado, es necesario utilizar zapatos de piel, cómodos y
amplios, donde cada dedo tenga espacio con holgura. También conviene
que el pie esté bien sujeto, con calzado que se ate con cordones o
velcro. Revisar cada día el interior del calzado con la mano en
busca de cualquier cosa que, por pequeña que sea ( piedrecilla,...),
nos pase inadvertida y pueda ocasionarnos una lesión o rozadura.
Cuando
estrenemos zapatos, conviene hacer una adaptación lenta
utilizándolos no más de una hora seguida los primeros días.
Escoger como horario de compra de calzado la última hora de la
tarde, ya que es cuando el pie se encuentra más dilatado. No andar
nunca descalzo, ni siquiera por la playa. En casa, utilizar
zapatillas cómodas.
Respecto a las heridas y curas, es preciso
que sean evaluadas por el médico, quien le indicará el tipo de
cuidados que hay que realizar sobre la misma.
Todo
esto se puede resumir en observar, proteger y cuidar, que, en
definitiva, va dirigido a prevenir la aparición en los pies de
lesiones, cuyas consecuencias pueden fatales
Autoras:
Adela Ramírez y Noelia Díaz.

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